lunes, 29 de noviembre de 2010

Síntesis histórica

SÍNTESIS HISTÓRICA DE GUASAVE

Manuel de Atocha Rodríguez Larios
Cronista de la ciudad


El nombre

Se ha discutido mucho el significado y origen de la palabra “Guasave”. Don Héctor R. Olea, sin dar más explicaciones le atribuye el significado de Sementera; Cervantes Ahumada el de “Milpa en cerco” cuyo significado tampoco documenta. El historiador sinaloense Sergio Herrera y Cairo, por su parte, estima que Guasave (Huazaba) significa Heredad-con-agua, de “huaza” traducido como “heredad ” y “ba” con el significado de “agua”, vocablos encontrados en el libro “Arte de la Lengua Cahita (1), escrito a fines del siglo XVI por el padre Juan Bautista de Velasco, SJ. y reeditado en 1890 por el licenciado Eustaquio Buelna.

La prehispania

Los antecedentes prehispánicos del municipio de Guasave, cuyo territorio está ubicado en la baja cuenca del río Petatlán, (denominado Río Sinaloa por Pedro de Montoya en 1583), constituye uno de los enigmas más interesantes de la historia del noroeste de México, pues a lo largo de los últimos 50 kilómetros de esta corriente fluvial se han encontrado suficientes elementos arqueológicos para establecer que durante el período Azteca II de la civilización mesoamericana, un  pueblo de avanzada cultura de tipo agrícola se aposentó en una superficie no menor a las 20 mil hectáreas de este territorio.

El enigma arqueológico de Guasave

 En 1938 el arqueólogo norteamericano Gordon F. Ekholm excavó un panteón precolombino en un punto distante 4 kilómetros al poniente de la ciudad de Guasave el cual fue registrado en los mapas arqueológicos de Meso América como Sitio 117. El contenido de esta necrópolis permitió encontrar un resquicio por donde atisbar tras la cortina de misterio que oculta la civilización que precedió al pueblo yoreme y habitó los fértiles campos guasavenses en un período que, basándose en la evolución de su cerámica, se ubica aproximadamente entre el año 800 y el 1450 de nuestra era. Con base en estos descubrimientos, Guasave, desde 1942 año en que el Dr. Ekholm publicó su informe denominado Excavations at Guasave, Sinaloa, México, marca la frontera septentrional de la civilización mesoamericana. Las piezas arqueológicas de barro encontradas en los entierros son jarras, platos, tazones, ollas y otros objetos todos bellamente decorados; muchos de estos presentan dibujos que han podido identificarse como similares a los mostrados en la cerámica de las culturas de la meseta central mexicana, incluyendo la teotihuacana, la tarasca y las culturas de Oaxaca e Hidalgo. Objetos de cobre, (cascabeles, anillos y placas), concha labrada, piedra y tejidos de algodón, forman un verdadero tesoro que muestra el adelanto de los ancestros guasavenses. Entre los objetos encontrados, un jarrón, finamente labrado en alabastro es similar a otro  encontrado en la isla de Sacrificios, Veracruz (2).
Cuando las tropas hispanas llegaron por primera vez al Norte de lo que hoy es Sinaloa, se sorprendieron de la forma como los pobladores autóctonos cultivaban sus campos y tenían una estructura social claramente determinada, lo cual, cuatrocientos cincuenta años después pudo identificarse como la herencia cultural del antiguo pueblo que vivió en las márgenes del río Sinaloa y que, dedicándose  a  la agricultura como lo prueba la diversidad de objetos encontrados en el Sitio 117, especialmente su extraordinaria cerámica policromada, la cual solo pudo ser elaborada en el seno de un pueblo agrícola poseedora de alto nivel de civilización.

Los cahitas (Yorem’mem)   
Las tribus que habitaban las planicies localizadas en la cuenca baja del río Sinaloa han sido clasificadas, por la estructura de las lenguas que hablaban a los pueblos de origen Yuto-azteca. Carl O. Sauer (3) afirma que la lengua cahita se hablaba desde el río Mocorito al la región de Cumuripa en el río Yaqui, basado en los testimonios de las cartas anuas jesuíticas, en el testimonio anónimo del juicio contra Nuño Beltrán de Guzmán, las cartas de relación del capitán Antonio Ruiz y la crónica de Baltasar de Obregón. El mismo Sauer anota que cinco leguas debajo de la Villa de San Felipe y Santiago de Sinaloa, vivían los guasaves cuyo idioma difería, pero que sus intérpretes  entendían sin muchas dificultades, de lo cual se deduce que simplemente hablaban un dialecto del cahíta. Aquí cabe una aclaración: los pobladores autóctonos el valle del río Sinaloa  fueron llamados “cahítas” por  los conquistadores españoles, pero sus descendientes, los indígenas que actualmente habitan en el norte de Sinaloa rechazan esta denominación y declaran que el  auténtico  nombre de su pueblo es el de “yoremme”.  Existen muchas versiones acerca de esta etnia, lo cierto es que el padre Martín Pérez, S. J. Nombró a Guasave pueblo de visita de la Misión de Nío (4), lo que nos indica que para fines de 1592 era una comunidad integrada a la administración de la Compañía de Jesús.   

Primeros españoles en el territorio de Guasave
No existe prueba documental, pero de acuerdo con las fechas en que la expedición enviada por Hernán Cortés al mando del capitán Diego Hurtado de Mendoza (emparentado con el primer virrey de México don Antonio de Mendoza) salió de Acapulco bordeando el litoral sinaloense, los primeros españoles deben haber estado en las tierras del Petatlán alrededor del año de 1532 (5), sin embargo, habiendo perecido Hurtado de Mendoza y demás autoridades de la expedición, no se pueden datar con precisión (6) y aunque Sauer (7) nos dice que el primer español que tuvo contacto con los naturales de las tierras sinaloenses al norte de Culiacán valle del río fue Juan de Samaniego alcalde del conquistador de Sinaloa de Nuño Beltrán de Guzmán, tuvo que venir tropa al mando de Diego de Guzmán ya bien entrado el año de 1533 para tener una fecha cierta y, en 1536, con la llegada de Álvar Núñez Cabeza de Vaca a tierras sinaloenses (8) puede tenerse la seguridad de que Bamoa fue el primer asentamiento fundado por españoles en las márgenes del Río Sinaloa el cual, por cierto, fue poblado con el grupo de indígenas névomes(*), es decir habitantes de la pimería baja, que acompañaban al célebre conquistador (9). Juan (o Lope) de Samaniego impuso el nombre de “Petatlán” (**) al río que treinta años después, el capitán Pedro de Montoya, cambiaría esta denominación por la de “Río Sinaloa” al refundar la villa de San Felipe y Santiago de Sinaloa el 30 de abril de 1584.

Fundación de Guasave

El Ayuntamiento de Guasave 1993-1995 presidido por el MC Alberto López Vargas, con base en un ensayo histórico del Dr, Raúl Cervantes Ahumada publicado en 1942, declaro oficialmente al sacerdote jesuita Hernando de Villafañe como fundador de Guasave.  El padre Villafañe, a quien se le atribuye este hecho en el mes de mayo de 1595, tuvo una larga y fecunda estadía en Guasave.
Sin embargo, las investigaciones históricas han avanzado a raíz de los descubrimientos de nuevas pruebas documentales y existe la probabilidad de que Guasave no haya sido fundado en 1595 sino en 1592, puesto que en la “Relación de Juan Ruiz” se reconoce la comunidad  de Guasave como centro poblado dependiente de la misión establecida por los sacerdotes jesuitas Gonzalo de Tapia y Martín Pérez en San Felipe y Santiago de Sinaloa; por lo cual es posible fechar que, unos dos años antes del martirio del padre Tapia a manos de Nacaveva, el padre Martín Pérez creó la misión adlátere de Nío como “Pueblo de misiones” el cual tenía a Guasave y Tamazula como “Pueblos de visita” (10).
El antecedente histórico de este dato es el siguiente: el 6 de julio de 1591, llegaron a la villa de San Felipe y Santiago de Sinaloa los padres Gonzalo de Tapia y Martín Pérez, S. J. según relata el escribano Antonio Ruiz  los cuales de inmediato resolvieron “Luego se repartió entre los dichos padres la visita y conversión de estos naturales, el padre Gonzalo de Tapia se fue a Ocoroni y el padre Martín Pérez tuvo a su cargo el Opochi  y los puestos de este río Cubiri, Petatlán y Bamoa y habiendo visto bien el padre Gonzalo de Tapia los puestos de este río y los de Ocoroni, resolvió hacer casa y asiento en Ocoroni”.
El padre Tapia fue a México y dejó encargada la misión al padre Pérez a quien auxiliaron los padres Juan Bautista de Velasco y Alonso de Santiago, todos pertenecientes a la Compañía de Jesús, según relata el escribano Ruiz.
La noche del 10 de junio de 1594, el padre Gonzalo de Tapia, SJ. murió a manos de un cacique y brujo llamado Nacaveva y el padre Martín Pérez, S. J., se hizo cargo de la misión de Sinaloa, recibiendo poco después el auxilio de los SS. JJ. Hernando de Santarén y Juan Bautista de Velasco, para entonces, el padre Pérez ya había establecido su pueblo de misiones en Nío.

La Colonia
La colonia fue un periodo muy obscuro para Guasave pues la misión jesuita establecida en el poblado de Nío (Pueblo Viejo), absorbía todo el esfuerzo hispano.  Excepto los datos referidos por el padre Martín Pérez (11) en su relación y sus cartas anuas, así como la “Relación”  del capitán Juan Ruiz, escribano militar, pocos datos se tienen del Guasave de finales del Siglo XVI, sin embargo el Dr. Raúl Cervantes Ahumada asevera que el padre Hernando de Villafañe estableció en Guasave, no a la fecha de su fundación sino tiempo después, una escuela misional para capacitar a algunos los sacerdotes que misionaban en el noroeste; datos que valdría la pena confirmar en los registros de la Compañía de Jesús, ya que fue hasta finales del Siglo XVII cuando los jesuitas, a través del padre Eusebio Kino abrieron misiones en Baja California y la Baja Pimería.

Barcos fabricados en Guasave

 D. Pedro Porter de Casanate, fue nombrado  Capitán General de la provincia de Sinaloa del 11 de Marzo de 1647, ostentando esta  responsabilidad hasta el 8 de Noviembre de 1651. En 1635 don Pedro había obtenido licencia del Marqués de Cadereita, Virrey de México, para reconocer las costas del mar del Sur y hacer observaciones, a su costa y gasto, con nuevos instrumentos. En 1647 fabricó en la boca del río Sinaloa los navíos  “Nuestra Señora del Pilar“ y el “San Lorenzo“, con los cuales se empleo en 1648 y 1649 en reconocer y demarcar las costas e islas del Golfo de California (12). De esta expedición dio muy cumplido informe al Conde de Alba de Aliste, Virrey de México
Cincuenta años después, el Almirante Isidro de Atondo y Antillón arribó a la misión de Nío (Pueblo Viejo) al mando de una escuadra que traía órdenes de llevar al padre Francisco Eusebio Kino a fundar misiones en la Baja California. Para lograr su propósito el almirante Atondo fabricó en la referida misión tres embarcaciones dos fragatas: la almiranta bautizada San José y San Francisco Javier, la capitana llamada La Concepción y una balandra, cuyo nombre no se ha podido constatar. El 28 de octubre de 1682, zarparon rumbo a las californias.
Durante la estadía del padre Kino y el almirante Atondo en la misión de Nío, Kino escribió de Guasave: “La iglesia de Guasave, río abajo, era un templo célebre cuya imagen de la Virgen era una de las más hermosas que ojos humanos hayan visto(13).

Guasave a través de las divisiones territoriales y políticas (14)
En el año de 1564 el territorio del municipio de Guasave, pertenecía a la provincia de Sinaloa, dependiente y sujeta a la Alcaldía Mayor de San Felipe y Santiago de Sinaloa, del reino de la Nueva Vizcaya. Los límites de la provincia eran el Río Mocorito al sur y al Norte no había límites pues las tierras estaban por conquistar.

 Alrededor de 1560,  Guasave tenía 700 habitantes, Bamoa 300, Nío 250 y Tamazula 450, como se ve, era una región pobre y escasamente poblada y transcurrido un siglo, es decir para 1662, su población apenas se había duplicado. En estas fechas los misioneros jesuitas tenían ya 70 años por lo que este atraso debe intrigar a los historiadores ya que es un hecho plenamente demostrado que la Compañía de Jesús mantenía en sus misiones un eficaz sistema administrativo  el cual proveía controles que aseguraban su desarrollo sustentable.

Guasave tendría que esperar hasta bien entrado el Siglo XX para obtener reconocimiento de independencia económica.

A mediados del siglo XVIII el territorio sinaloense estaba dividido políticamente en tres Provincias: Chametla, Culiacán y Sinaloa, pero, la  provincias de Sonora y la de Ostimuri fueron incorporadas a una sola gubernatura con cabecera en la Villa de San Felipe y Santiago.

Sinaloa quedó pues dividido en 5 provincias: Rosario, Maloya, San José de Copala, Culiacán y Sinaloa; a esta última pertenecía Guasave y así permaneció integrado a la alcaldía mayor de San Felipe y Santiago de Sinaloa con poblados de Bamoa, Ocoroni, El Fuerte, Ahome, San Miguel Zapotitlán, Choix y Guasave.

Al implantarse en1786 las Intendencias, un nuevo sistema de subdivisión política, las Provincias del actual Estado de Sinaloa unidas a las de Sonora pasaron a formar la Intendencia de Arizpe.  Guasave, con Álamos, El Fuerte y Sinaloa formó el Partido de Sinaloa.

El Congreso de la Unión declaró en 1823 la división de la intendencia de Arizpe y quedaron separadas y autónomas las provincias de Sonora y Sinaloa, pero poco duró esta independencia ya que en 1824 quedaron nuevamente integrados en una nueva unidad política al decretarse la creación del Estado Interno de Occidente.

La Constitución de 1825, fue sancionada por la Legislatura del Estado de Occidente que no fue afectado en su división política excepto que la denominación de Partidos, por Departamentos, lo cual no afectó a Guasave.

En 1830, desapareció definitivamente el Estado Interno de Occidente, en virtud de lo cual Sonora y Sinaloa se convirtieron en entidades libres y soberanas integradas a la Federación; Sinaloa definió once Distritos entre ellos el Distrito de Sinaloa con cabecera en la antigua villa de San Felipe y Santiago de Sinaloa, al cual siguió perteneciendo Guasave.

Para 1868 el Distrito de Sinaloa contaba con dos Ayuntamientos, uno en Bacubirito y el otro en Sinaloa, éste último formado con la Alcaldía de su nombre y las de Nío, Bamoa, Guasave y Tamazula.

Para 1873 la división política era la siguiente: Alcaldía de Bamoa formada por las Celadurías de Bamoa, Orba, Portugués, Zopilote y Sanaria; Alcaldía de Nío, formada por las Celadurías de Nío,  Pueblo Viejo, Gambino, San Sebastián y Caimanero; Alcaldía de Tamazula formada por las Celadurías de Tamazula, Amole, El Pitahayal, La Brecha, Las Higueras y Babarasa  y Alcaldía de Guasave formada por las Celadurías de Guasave, San Pedro, Jesús María, Guasavito, San Rafael, Ocoro y Bajoro. El censo de las alcaldías era el siguiente: Bamoa 1,493 habitantes; Guasave, 1407 habitantes; Nío 1059 habitantes y  Tamazula 2,755 habitantes.

En 1877, las Alcaldías de Guasave, Nío, Bamoa y Tamazula, pertenecientes al Distrito de Sinaloa son elevadas a la categoría de municipalidades y, en 1880 un nuevo decreto convierte las  Alcaldías en Directorías Políticas; así, Guasave pasó a ser Directoría pero un nuevo movimiento en 1892 la suprime y se  integra a la Directoría de Sinaloa.

En 1903, la Alcaldía de Guasave, perteneciente al  Distrito de Sinaloa crece al segregarse de la Alcaldía de Los Mochis, Distrito de El Fuerte, los poblados de Bachoco y Baturi que son integrados a la Celaduría de Ocoro.

La  Ley de Municipalidades del Estado de Sinaloa contenida en el decreto No. 21, emitido en 1912 entra en vigor en 1915. Esta ley establece once municipios para el Estado; Guasave queda como sindicatura del Municipio de Sinaloa.

Por fin, de acuerdo con el artículo 5° de la Constitución Política del Estado de Sinaloa, por decreto del 30 de noviembre de 1916, publicado en el Periódico Oficial del 5 de diciembre de ese mismo año, el General Ángel Flores, Gobernador y Comandante Militar del Estado de Sinaloa, separa a Guasave del Municipio de Sinaloa y lo eleva a la categoría de Municipio  libre señalando como fecha de inicio de operaciones el día 1 de enero de 1917. Fue primer presidente municipal el señor don Francisco P. Ruiz (15), quien recibió los poderes de parte de don Lucas Bojórquez, último prefecto de Guasave(***).
La antigua villa de Guasave fue elevada a la categoría de ciudad por medio del decreto número 118 de la XLI Legislatura de Sinaloa en agosto de 1954, siendo gobernador del Estado el Dr. Rigoberto Aguilar Pico, presidente municipal Jesús Castro García y diputado del quinto distrito Fidencio Orozco.


BIBLIOGRAFIA

1)    VELAZCO, Juan Bautista (De). Arte de la lengua Cahita. DIFOCUR
2)        EKHOLM Gordon.  Excavations at Guasave. Museo Nacional de Historia Natural de        
        Nueva York. 1942 (Informe)
3)    SAUER, Carl, Distribución de las tribus y las lenguas aborígenes del noroeste
            de  México. 1998, Edit Siglo XXI.
4)    RUIZ, Antonio. Relación de Antonio Ruiz, Archivo General de la Nación.  (Edición
       “Colección de documentos para la historia de Sinaloa” Coedición
       COBAES/CEHNO, A.C. Notas de Antonio Nakayama.)
5)    HERRERA Y CAIRO, Sergio. Bajo un Macapule.
6)    NAKAYAMA, Antonio. Sinaloa un Bosquejo de su Historia
7)    SAUER, Carl, Distribución de las tribus y las lenguas aborígenes del noroeste de
            Mexico. 1998, Edit Siglo XXI.
8)    CABEZA DE VACA, Álvar. Naufragios. 1957. Ed. Austral.
9)    SAUER, Carl, Distribución de las tribus y las lenguas aborígenes del noroeste
            de  México. 1998, Edit Siglo XXI.
10)   RUIZ, Antonio. Relación de Antonio Ruiz, Archivo General de la Nación.  (Edición
       “Colección de documentos para la historia de Sinaloa” Coedición
       COBAES/CEHNO, A.C. Notas de Antonio Nakayama.)
11)   PEREZ, Martín, S.J. Cartas anuas 1596-1  Archivo General de la Nación
12)   HERRERA Y CAIRO, Sergio. Bajo un Macapule.
13)   BOLTON, Herbert Eugene. Los confines de la Cristiandad
14)   MONOGRAFÍA DE GUASAVE.  Dirección de Estadística y Estudios Económicos;
    Gobierno del Estado de Sinaloa. 1990.
15)   HERNÁNDEZ  RUBIO, Ramón. Guasave, Historia de un Pueblo.

N O T A S

*      Grafía de Herbert E. Bolton Los confines de la Cristiandad.

**    Ver en esta mísma página el ensayo “Petatlán o Petlatlán”.

***   Ver en esta misma página la lista de presidentes municipales de Guasave.

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